Historia del vino en Galicia
Del lagar romano a la Denominación de Origen: así ha evolucionado el viñedo gallego, con sus certezas documentadas y sus zonas de sombra.
Línea de tiempo
Época romana (h. siglo III)
Restos de un lagar rupestre en Santa Lucía de Astariz (Castrelo de Miño, Ourense), el testimonio más citado del cultivo temprano de la vid en Galicia.
Siglo X
El Monasterio de San Clodio (Leiro, Ourense, hoy en la D.O. Ribeiro) ya destaca como centro productor de vino.
1137
El rey Alfonso VII dona villas, cotos e iglesias a monjes benedictinos, un episodio documentado de la implicación monástica en el territorio vitícola gallego.
Siglos XIII–XV
Los vinos de Ribadavia (Ribeiro) se exportan a mercados como Inglaterra, Flandes e Italia.
1579
Las Ordenanzas de Ribadavia regulan la producción y venta de vino en la zona; se citan a menudo como antecedente de las actuales Denominaciones de Origen españolas.
Desde 1845
El oídio afecta al viñedo gallego, antes incluso de la llegada de la filoxera.
1882–1907
La filoxera se extiende por Galicia: primer foco en Villardevós (1882), avanza hacia el Bibey (1885) y el Miño (1887), y por un segundo foco costero llega hasta Betanzos en 1907.
1932
Se reconoce el Ribeiro, la Denominación de Origen más antigua de Galicia.
1945
Orden ministerial que da la calificación inicial a Valdeorras, la segunda D.O. gallega en antigüedad; su reglamento definitivo llegaría en 1957.
1980–1988
Rías Baixas se reconoce primero como denominación específica (1980) y se ratifica como Denominación de Origen en 1988.
1994–1996
Monterrei aprueba su reglamento autonómico (1994) y lo ve ratificado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en enero de 1996.
1996
Se establece la Denominación de Origen Ribeira Sacra, la más reciente de las cinco.
Los primeros indicios: la vid antes de la Edad Media
El testimonio más citado sobre el cultivo temprano de la vid en Galicia es el lagar rupestre de Santa Lucía de Astariz, en Castrelo de Miño (Ourense), con restos que se sitúan hacia el siglo III y que el propio Museo do Viño de Galicia señala como huella romana. Algunos estudios recientes apuntan a que la viticultura —o al menos la variedad Albariño— podría ser anterior a la llegada de Roma, pero esta hipótesis no cuenta todavía con el respaldo documental de la evidencia romana, así que la tratamos aquí como una teoría en discusión, no como un hecho establecido.
La Edad Media y el papel de los monasterios
El impulso decisivo llega con la expansión monástica medieval. ElMonasterio de San Clodio, en Leiro (Ourense, hoy territorio de la D.O. Ribeiro), ya funcionaba como centro productor desde el siglo X, y su papel se reforzó con la posterior llegada de monjes cistercienses a la zona. Un episodio documentado de esta relación entre la Iglesia y la viña es la donación que en1137 hizo el rey Alfonso VII de villas, cotos e iglesias a monjes benedictinos. El Camino de Santiago actuó además como corredor comercial y de consumo, ligando el vino gallego al fenómeno de las peregrinaciones.
Esta base monástica y nobiliaria explica por qué las zonas vitícolas históricas de Galicia —Ribeiro, Ribeira Sacra, Rías Baixas— coinciden con territorios de fuerte presencia eclesiástica o señorial durante la Edad Media.
Prestigio y comercio: los siglos de mayor proyección
Entre los siglos XIII y XV, los vinos de Ribadavia —corazón del actual Ribeiro— ganaron prestigio fuera de Galicia y se exportaron a mercados como Inglaterra, Flandes e Italia. En 1579se aprobaron las Ordenanzas de Ribadavia, que regulaban la producción y venta de vino en la comarca; se citan habitualmente como uno de los antecedentes más antiguos del actual sistema español de Denominaciones de Origen, aunque no debe confundirse con el reconocimiento administrativo moderno del Ribeiro, que llegaría siglos después. A partir del siglo XVII, buena parte del comercio se desplazó hacia Oporto por motivos religiosos y políticos, iniciando un periodo de menor proyección exterior para los vinos gallegos.
La crisis del oídio y la filoxera
Antes incluso de la filoxera, el viñedo gallego ya sufría los efectos deloídio desde 1845. La filoxera llegó después: el primer foco identificado en Galicia se sitúa en Villardevós (Ourense) en 1882. Desde ahí avanzó hacia el valle del Bibey en 1885 y hacia el Miño en 1887, donde los suelos arenosos frenaron su expansión; un segundo foco, llegado por la zona costera desde el Vinho Verde portugués, remontó el Miño hasta alcanzar los viñedos de Betanzos en 1907.
A diferencia de otras regiones vinícolas españolas, la plaga fue en Galicia menos virulenta: el tipo de suelo (arenas y esquistos) y el clima húmedo ralentizaron su propagación. Aun así, la superficie de viñedo cayó de unas 31.000 hectáreas antes de la plaga a 21.800 hectáreas en los momentos más duros de comienzos del siglo XX, y no se recuperó del todo hasta bien entrado el siglo: 27.800 hectáreas en 1915 y de nuevo 31.000 hectáreas en 1926, año en que la crisis se dio por superada. La solución pasó por el injerto sobre pies americanos resistentes —sobre todo Rupestris de Lot, todavía el más extendido, y Riparia— y por híbridos productores directos como el Jacquez, ya presente en 1888.
La creación de las Denominaciones de Origen
El reconocimiento oficial de las cinco Denominaciones de Origen gallegas se extiende a lo largo de más de sesenta años, y no siguió el mismo ritmo en todas las comarcas:
- Ribeiro, reconocida en 1932, es la más antigua de Galicia.
- Valdeorras recibió su calificación inicial en 1945, aunque su reglamento y Consejo Regulador definitivos no se aprobaron hasta 1957.
- Rías Baixas se reconoció primero como denominación específica en 1980 y se ratificó como Denominación de Origen en 1988.
- Monterrei aprobó su reglamento autonómico en 1994 y lo vio ratificado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en enero de 1996.
- Ribeira Sacra, la más joven de las cinco, se estableció en 1996.
Sobre alguna de estas fechas existe cierta variación según la fuente consultada —por ejemplo, entre la fecha de reconocimiento administrativo inicial y la de ratificación definitiva del reglamento—, algo habitual en denominaciones cuyo proceso de aprobación combinó trámites autonómicos y estatales.
La situación actual
Desde la creación de las cinco Denominaciones de Origen, el sector ha vivido una recuperación apoyada en la puesta en valor de variedades autóctonas —el caso más conocido es el del Albariño, hoy cultivado en varios continentes tras su identificación científica en los años 80— y en un cambio de percepción que ha situado a los vinos gallegos, especialmente los blancos, entre los más reconocidos de España.
Fuentes consultadas
- Museo do Viño de Galicia (Xunta de Galicia) — origen de la cultura vitivinícola gallega.
- Consejo Regulador de la D.O. Valdeorras — hitos de reconocimiento y reglamento.
- BOE (Boletín Oficial del Estado) — órdenes ministeriales de Ribeiro y Monterrei.
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) — pliegos de condiciones vigentes de las cinco D.O.
- Estudios sobre la filoxera de la vid en España, con detalle de su expansión por Galicia.